Las Alpujarras han conservado su belleza y misterio, manteniendo sus
costumbres y tradiciones, su forma de vida y su fisonomía pertenecen
a otra época. Es como una sucesión de paisajes con pequeños
pueblos en las laderas o en tranquilos valles.
Esta comarca sigue siendo una tierra mágica, diferente, con
una cultura y una riqueza natural y paisajística única.
A lo largo y a lo ancho de las Alpujarras se suceden gran variedad de
microclimas, fauna y flora.
La civilización islámica, Al-Andalus marcó a esta
región de forma definitiva; la expulsión de los moriscos
dio paso a repoblaciones cristianas, desde entonces la Alpujarra ha
conservado su propia historia.
Los personajes y sucesos históricos junto a los elementos naturales
han dado lugar a sus tradiciones y creencias, su arte y celebraciones,
sus fiestas y su música, sus bailes, su riquísima artesanía
y sobre todo la especial arquitectura de sus pueblos basada en una concepción
arquitectónica sin nada igual en otros lugares.
Una agricultura rica y variada es la base sobre la que se elaboran,
comidas, vinos, jamones y dulces autóctonos.
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